Intervención en puente roto

La ciudad de Cuenca, se caracteriza por sus cuatro ríos, los cuales definen su espacio y geografía, creando un paisaje urbano enriquecedor colmado de visuales.

El proyecto se emplaza en la rivera del Río Tomebamba, al pie del Puente Roto, antiguamente el puente de Todos Santos que en el año 1950 fue destruido por la creciente del río, quedando como actualmente se le conoce. Este factor le convirtió en un hito de la ciudad de Cuenca, por su alto valor histórico a más de estético.

El Río Tomebamba, es el más importante por su alto valor histórico-cultural, éste divide a la ciudad en dos terrazas notoriamente marcadas conformando el Barranco, el río se convierte en  una franja de transición entre la ciudad histórica y la ciudad moderna.

Desde tiempos remotos la ciudad se veía obligada a generar mejores soluciones de conectividad entre los territorios de las terrazas, creando una secuencia de puentes entre estos el Puente de Todos Santos (Puente Roto), el cual se quedó inhabilitado y en la actualidad se usa como mirador, sin embargo pasa la mayor parte del tiempo sin usuarios.

La plaza que la rodea, hoy en día se utiliza en ciertas épocas del año, para actividades culturales, pero constantemente se usa como parqueadero.

Ante esta preocupación nace  la idea de  desarrollar una pieza arquitectónica que dé cabida de 25 a 40 personas para actividades efímeras, en la rivera para potencializar el uso de este lugar inusual.

El programa implantado es generar un espacio público multiusos para el desarrollo de actividades transitorias, tales como: consultar actividades de la ciudad, tomar un café, navegar por la web, tener una cita de trabajo, entre otras. Además servirá como sala de exposiciones en donde se relate la historia del puente.

La propuesta en cuanto al puente se torna un tanto atrevida ya que se decide prolongar el puente hasta el río para que realmente sea un mirador que ofrezca unas visuales únicas a 360 grados, que contemple los dos tiempos de la ciudad y el recorrido de las aguas.

El criterio con el que se manejó el diseño fue dar continuidad  a la sucesión  de arcos siendo la propuesta un salto al río de la modernidad. Es por eso que la balaustrada se completó con un plano de vidrio que no irrumpa las visuales y permita tener un espacio infinito que se fuga por los rincones de la ciudad.

La propuesta contempla una fusión del pasado y el presente siendo el vínculo de dos tiempos, lo cual se obtuvo con el manejo de materiales y cromática, incorporándose el acero corten, el hormigón y el vidrio, los cuales se corresponden con los existentes: piedra y ladrillo.

Con esto el proyecto se convertiría en un punto focal de la ciudad, con vida constante, que faculte el uso de la plaza olvidada y del puente, busca ser un centro de reunión, versátil, que acoja a todos los usuarios, generando espacios públicos llenos de vida, que tanta falta le hacen a la ciudad.

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