SAN JUAN

Punto de encuentro: Centro de Arte Contemporáneo (escaleras ingreso principal)

Hoy en día San Juan es referente de muchas cosas: Quesadillas, Motes, Fritadas, etc. Muchos quiteños han hecho de este histórico barrio un centro de acopio para los más diversos antojos gastronómicos de capitalinos y visitantes.

Ubicado en la loma del mismo nombre, que recibe este apelativo gracias a San Juan Evangelista, patrono de sus moradores; el barrio ha experimentado en menos de un siglo un crecimiento sin precedentes, del cual sus habitantes han sido fieles testigos.

De ser un territorio periférico, caracterizado por terrenos en propiedad de los Padres Oblatos, pasó a convertirse en uno de los barrios de mayor actividad económica, turística, social y cultural.

Sus casas originales, matizadas por fachadas planas, con ventanas muy pequeñas y cubiertas inclinadas, fueron las primeras en valorar y asimilar la arquitectura espontánea que en los años 30’s comenzaba a cobrar fuerza en Quito.

Este barrio fue el emplazamiento seleccionado por la Junta de Beneficencia Olmedo, que en 1900 empezó la construcción del “Sanatorio Rocafuerte”, proyecto que no vio la luz hasta 1913.

A pesar de la razón de ser del edificio, muy pronto se convirtió en un arsenal de guerra y cuartel militar; hasta que en 1936 se inició el proceso de desalojo de la edificación, que daría paso a su ocupación histórica de mayor trascendencia: el  Hospital Militar.

Este Hospital constituye un hito urbano debido a su implantación y ubicación en la colina de San Juan, principalmente porque a inicio del siglo XX Quito ya presentaba una tendencia de desarrollo hacia el norte.

Sus volúmenes radiales, líneas y elementos neoclásicos, además de la complejidad constructiva que lo caracteriza; provocaron una reciente preocupación por la conservación del edificio, que terminaría por ceder el espacio a su actual función: el Centro de Arte Contemporáneo.

El CAC (por sus siglas)  se muestra como una plataforma de diálogo e incidencia de actores culturales, en donde se generan procesos de intercambio de conocimiento y experiencias, a través de procesos de investigación sobre prácticas artísticas y culturas contemporáneas; difusión y  fomento de las mismas; educación como práctica crítica; y mediación comunitaria.

La comunidad de San Juan, participativa por naturaleza, ha sabido aprovechar su proximidad al Centro de Arte Contemporáneo; y mediante su participación activa en los proyectos de educación y mediación educativa se ha consolidado una relación simbiótica que trastoca la institucionalidad, provocando que propios y visitantes se conviertan en gestores culturales de su propio patrimonio.

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