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Este lunes 14 de noviembre, comenzó la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito, BAQ2022, uno de los eventos arquitectónicos más importantes de la región. Este año, regresó a su formato presencial con una agenda que incluye 25 conversatorios que buscan enriquecer el debate sobre la arquitectura contemporánea.

Los conversatorios son el espacio de diálogo y discusión que vincula la crítica con la práctica arquitectónica. En esta edición, se desarrollan de manera simultánea en el Teatro Nacional y el Teatro Demetrio Aguilera Malta de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, a manera de foros.

El contenido se presenta en dos momentos: la presentación de la obra por parte del autor o autora y el punto de vista especializado de un crítico invitado sobre la obra y un caso comparativo, lo que promueve la interacción entre estudiantes, autores, analistas especializados y el público participante.

110 ROOMS, un sistema flexible de habitaciones multiusos 

El primer conversatorio de la semana Bienal giró en torno a la obra “110 ROOMS” (2016) del estudio MAIO de España, conformado por profesionales enfocados en el sistema espacial arquitectónico y su adaptabilidad a cambios constantes. Este es un proyecto de vivienda colectiva que maneja la condición tipológica y la flexibilidad de sus habitáculos y explora la dicotomía entre uniformidad y versatilidad dentro del espacio.

Estos apartamentos en Barcelona se encuentran en El Eixample, un distrito cuya construcción en 1859 supuso una de las transformaciones urbanísticas más importantes para la arquitectura de esa ciudad. El reto de MAIO fue, entonces, reinterpretar las ideas pioneras de la planificación del siglo XIX en un edificio que busca la máxima flexibilidad para responder a las diferentes necesidades de sus habitantes.

“Reflexionamos sobre las nuevas tecnologías que se insertan en la vivienda, los nuevos modelos sociales que van más allá del modelo clásico jerárquico de vivienda”, añadió el arquitecto Alfredo Lérida en representación de Estudio MAIO. Es un modelo de vivienda continua que se plantea como una secuencia de espacios y una serie de estancias interconectadas, capaces de disponer varios usos.

La interconectividad entre las piezas asegura una calidad espacial que permite a los habitantes no sentirse en viviendas pequeñas. Se plantea la planta baja como representación de lo colectivo, como una planta abierta que rompe el límite del patio, articulándose no solo con los vecinos, sino también con la ciudad.

El encuentro contó con la presencia del conferencista Alfredo Lérida, con la moderación de la Arq. Yadhira Álvarez, presidente de la BAQ2022, y la visión crítica de la arquitecta chilena Gabriela García de Cortázar, quien en su intervención destacó cómo la obra demuestra una postura clara respecto a la eliminación del corredor y permite cuestionar la forma en la que la arquitectura materializa un cierto modo de vida.

También participaron estudiantes de la Universidad de Camagüey de Cuba, y de la Universidad Escola Da Cidade de Brasil, quienes a través de un profundo análisis pudieron comparar la obra con el PALACIO RUCELLAI, edificación en Florencia cuya fachada fue realizada por Leon Battista Alberti y en el que se evidencia la puesta en práctica de los preceptos del tratado De re aedificatoria y características propias del Renacimiento. En las intervenciones de los estudiantes de Brasil, se planteó que ambas obras se ordenaron matemáticamente por medio de regulares y rigurosas grids, donde cada obra se ajustó al tipo de organización de ciudad, al tamaño de las vías y a la relación con las edificaciones de su entorno.

 

AULARIO UDEP: la creación de una atmósfera para el aprendizaje

El diálogo, moderado por el arquitecto Mario Cueva (Ecuador), inició con la presentación de la obra AULARIO UDEP por parte de  Barclay & Crousse (Perú), estudio que se destaca por dar importancia al contexto y al bienestar de los usuarios. Esta edificación surgió de la necesidad de un pabellón adicional en el campus de la Universidad de Piura, el cual albergaría aulas escalonadas, talleres y oficinas para docentes, espacios a ser usados por distintas facultades.

En respuesta a esta necesidad, los autores plantearon un proyecto que promueve el encuentro informal, estimulando el estudio y el intercambio de conocimiento fuera de las aulas. Un bloque geométricamente puro que resuelve al interior once edificios independientes bajo una gran cubierta que produce sombra en los lugares de encuentro y circulación.

Sobre su obra, Sandra Barclay comentó que “se comprueba que estos espacios intermedios son, ahora, esenciales en el aprendizaje. Son los espacios donde uno intercambia informalmente y se conecta más allá de los espacios de aulas y del aprendizaje formal.”

Al ser un espacio destinado para recibir a 800 estudiantes, se priorizó su funcionalidad en relación a las condiciones naturales de Piura. De hecho, el diseño de este proyecto tomó en cuenta la sombra proporcionada por los algarrobos que se encuentran en el desierto de Piura, así como otros aspectos tales como la temperatura, el viento y el polvo que existe en este paraje peruano.

Adicionalmente, se expuso como caso comparativo el edificio de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Sao Paulo FAU – USP, diseñado por Joao Vilanova Artigas y Carlos Cascaldi (Brasil), el cual presenta un volumen definido por una planta rectangular y un sistema de circulación que vincula todos los niveles y generan recorridos continuos aumentando el grado de convivencia e interacción de los usuarios.

La obra fue analizada por estudiantes de la Universidad Indoamérica, así como por el arquitecto José Bernal (Ecuador) y la arquitecta Elisa Valero (España), directora del grupo de investigación RNM909 Vivienda, quien estuvo presente de forma virtual. En su intervención, Valero recuperó la idea de que tanto el Aulario como la FAU – USP configuran una ciudad a semejanza de una urbe y a semejanza de una plaza, respectivamente. Por otro lado, explicó que ambos se caracterizan por su sostenibilidad social.