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Los conversatorios realizados en el Teatro Demetrio Aguilera, durante el segundo día, profundizaron en la influencia de la naturaleza en el diseño y creación de espacios urbanos. De modo general, los encuentros recalcaron la importancia de  las estructuras en la formación de puntos de encuentro para la comunidad. 

Escalinatas y El Tiempo, un ejemplo de interconexión urbana

Escalinatas y el Tiempo (2020) es un proyecto realizado en Ambato (Ecuador) con el objetivo de interconectar los diferentes barrios del pasaje Pelileo, a través de una serie de escaleras, con el centro de la ciudad. Esta zona estaba en abandono, así que – mediante la propuesta de RAMA Estudio – se adecuaron los 13 bloques de escaleras existentes para convertir a este lugar en punto de reactivación económica y pulmón de la urbe.

“Estas escalinatas se pensaron como una alternativa para conectar la ciudad. Una de las ideas es promover la conexión y la movilidad vertical, rescatar los espacios en desuso”, explicó la arquitecta Carla Chávez, en representación del estudio.   

La obra se contrastó con la Rehabilitación Urbana de la Avenida 24 de Mayo, un proyecto de intervención de aproximadamente 500 metros de longitud sobre un viaducto que atraviesa de este a oeste el Centro Histórico de Quito. Fue ideado para convertirse en el articulador de dos zonas de la ciudad, así como en el foco de la actividad social y comunitaria del sector. 

El crítico invitado fue el brasileño Abilio Guerra, cuya intervención giró en torno al tema de la rehabilitación de los espacios urbanos. Siendo bastante enfático dijo que “la restauración y conservación de edificios históricos en los programas de renovación urbana, dejan de lado lineamientos de proyectos internos alternativos, basados en la construcción de la igualdad, la ciudadanía plena y la justicia social”.

El análisis fue complementado con los aportes de estudiantes de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (Ecuador) y la arquitecta María Dolores Montaño (Ecuador) como profesional invitada, todos bajo la moderación del arquitecto Pablo Moreira (Ecuador). 

Les Rives Du Bohrie, el reto de construir sobre un ecosistema inundable

El segundo conversatorio de esta jornada abordó la exposición de una zona residencial construida en un ecosistema inundable: Les Rives Du Bohrie. Este proyecto fue realizado por el estudio JAP Jourda Architectes Paris. 

Consiste básicamente en un barrio conformado por viviendas, equipamientos comunitarios y deportivos, comercios y servicios que se agrupan sobre islas, muelles y pontones emplazados en una zona inundable que prioriza la escala y el uso peatonal. El paisaje abierto permite estrechar la relación con el ecosistema generado por el agua.

Sobre su diseño y construcción, Raphaëlle-Laure Perraudin (JAP) manifestó la importancia de la instalación de actividades humanas en armonía con la naturaleza.

Por su parte, Christine Van Sluys, crítica invitada, indicó que “el proyecto, desde su concepción urbanística, parte de una lógica de relación con el entorno urbano existente, casi con la intención de construcción de un borde que cambia las lógicas de interacción”. Además, señaló la necesidad de una adecuada coherencia respecto a las crisis socioambientales de la actualidad.  

El caso comparativo que se planteó fue Tenochtitlán, ciudad azteca que flotaba en el Lago Texcoco. La gran ciudad prehispánica de la cultura Azteca se caracterizaba por que sus palacios, edificios y calles se trazaban con un sentido cosmológico y técnico para aprovechar la abundancia de agua como un recurso que nutría a la ciudad como un organismo vivo, autosustentable y conectado con el universo.

Esta cita también reunió en escena a los profesionales ecuatorianos Gabriela Celi, José Coba, Chiara Stornaiolo, Macarena Reinoso y Marco Villegas, quienes contribuyeron con el análisis comparativo de las obras a través de una mirada objetiva y técnica. 

Edificio Natura, usos mixtos y contacto con la naturaleza

El Edificio Natura, del estudio ecuatoriano Diez + Muller, estuvo en el foco de este conversatorio. Según sus autores, la obra destaca porque se implanta partiendo del reconocimiento de los árboles existentes y se adapta a los niveles naturales del terreno, ubicado en el Valle de Tumbaco (Quito).

El proyecto genera espacios versátiles en una ciudad que constantemente crece. Así, se plantea como un edificio mixto que combina oficinas y viviendas. En general, su construcción respeta el espacio natural y usa a su favor tanto la luz natural como el clima cálido de la zona. 

Al respecto, Gabriela García Cortázar (Chile) – crítica invitada – expresó que, aunque la arquitectura siempre es un acto artificial, que pone elementos artificiales, el proyecto trata de plantear un edificio que no altera la naturaleza, que conoce una preexistencia natural importante.

Para el caso comparativo se expuso la Iglesia Sant’ivo Alla Sapienza, de Francesco Borromini (Italia), templo ubicado en Italia que es un claro ejemplo de la arquitectura barroca. Este templo se caracteriza por el aprovechamiento del espacio y su configuración dentro de edificaciones perimetrales. 

Estudiantes de la Universidad de Piura (Perú) y el equipo profesional CONVERGENTE, integrado por Juan Daniel Cabrera Gómez y Paola Velásco Espín, también conformaron el panel de este encuentro, con el cual se finalizó el segundo día destinado a la reflexión sobre los espacios comunitarios y su responsabilidad con el espacio natural.