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En el segundo día de la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito se presentaron tres conversatorios en el Teatro Nacional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. En estas actividades, parte de los diálogos se enfocaron en el diseño en función de la habitabilidad de espacios de culto, espacios domésticos y espacios de trabajo.

Santuario del Señor de Tula, centro de culto patrimonial 

El arquitecto mexicano Jachen Scheleich, de Dellekamp Arquitectos, expuso su obra Santuario del Señor de Tula, un centro de culto patrimonial ubicado en Jojutla de Juárez. Su estructura de hormigón sostiene una cubierta de bóvedas de ladrillo que configuran un espacio cubierto y abierto lateralmente, cuyo suelo se modela para generar continuidad y escalonamiento desde el atrio hasta el altar de la capilla.

Este proyecto destaca porque busca construir espacios umbral, de límites indefinidos, en donde no se diferencie claramente estar adentro o afuera y que en su ambigüedad permita la ocupación y la multiplicidad de usos pero que ante todo logre ser “la casa de todos”.

Se resalta que para su ejecución se manejaron dos estrategias a nivel de arquitectura, mantener las naves con grandes dimensiones para albergar mayor cantidad de gente  y a la vez fusionar con los rituales de las poblaciones indígenas. Según el propio Scheleich, esto se hizo bajo la premisa de que “la arquitectura influye en el comportamiento de las personas y este es el que genera el cambio”. 

En el mismo encuentro, se abordó como caso comparativo la Capilla Abierta de Teposcolula, del siglo XVI, edificación que dilata su espacio al exterior que – en aquella época – sirvió para enseñar la doctrina a grandes cantidades de indígenas. Siendo un templo cristiano se encuentra una analogía con el “teocalli” o pirámide indígena ya que, en ambos, se recibe el culto al aire libre. 

Como moderador del conversatorio estuvo el arquitecto ecuatoriano Leonardo Rivera, compartiendo escenario con representantes de la Universidad Santo Tomás (Colombia) y con el crítico chileno Francisco Díaz, quien concluyó que hoy más que nunca “es importante generar espacios de habitabilidad y confort”, tales como los casos estudiados.  

Everyday Is Like Sunday, la experiencia de un domingo todos los días 

Este diálogo contó con la participación de estudiantes de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), además de la intervención del crítico Enrique Walker (Chile)  y Paola Bracchi (Italia) en calidad de moderadora. 

El caso de estudio fue Everyday Is Like Sunday de DOGMA. Este es un proyecto de 2015, ubicado en Bélgica, que replantea los “parques de oficinas” desde la premisa de “habitaciones iguales”, proponiendo una transformación de unidades en células independientes y habitables desde un carácter genérico y libre de especificidad funcional para que sus habitantes vivan una experiencia de propiedad colectiva. 

Para el análisis se abordó como caso comparativo la obra The Art Of Building Cities de Camilo Sitte, un ensayo ilustrado mediante el cual el autor invita a reconocer los elementos urbanos de las ciudades, haciendo énfasis en lo pragmático, la irregularidad del trazado, la diversidad de espacios abiertos y su relación con lo construido.

Sobre la obra analizada, Martino Tattara, miembro de DOGMA, refiriéndose a los edificios de oficinas, señaló que “el hecho de que sean genéricos y que tengan espacios abiertos puede ser una oportunidad para la transformación”. De la misma forma, Walker afirmó que Everyday Is Like Sunday es “un proyecto que identifica en los edificios de oficinas un espacio que debe ser repensado”.

La Casa intermedia, entre lo abierto y lo cerrado

El Equipo de Arquitectura (Paraguay) presentó su obra La Casa Intermedia + Casa Patios, la cual consiste en dos viviendas unifamiliares que exploran el programa doméstico organizado alrededor del vacío y el planteamiento estructural-constructivo para crear sistemas de relaciones espaciales entre lo público y lo privado, lo móvil y lo fijo, el interior y el exterior. 

“El apoyo funcional puede ser el apoyo estructural”, manifestó el Equipo de Arquitectura de Paraguay al exponer sus obras. Además, resaltaron dentro de las mismas la presencia de los materiales empleados, dejando en evidencia su proceso de construcción.

La obra fue analizada por el crítico William Curtis (Inglaterra), quien señaló que “hay un profundo enfoque por parte de los autores en base al uso de materiales locales y sostenibilidad, rescatando la importancia del artesano”, además resaltó la continuidad que se da dentro del espacio, evitando su segregación.

El análisis también fue enriquecido con las visiones de estudiantes de la Universidad Católica de Cuenca (Ecuador) y del equipo profesional PURA STUDIO Arquitectura y Construcción (Ecuador), integrado por Bryan Ortiz Ricachi y Erika Aguilar Arcos; todos bajo la moderación de la arquitecta ecuatoriana María Samaniego. 

Para el estudio comparativo se planteó Casa Dieste, una obra de Eladio Dieste (Uruguay). El proyecto consiste en una vivienda unifamiliar destinada a albergar a trece habitantes, cuya implantación enfatiza las vistas al mar, pero guarda intimidad y recogimiento. La distribución en planta multiplica los espacios de transición para brindar a sus habitantes variedad de posibilidades para relacionarse, y a la vez brindarles el grado de independencia necesario.